martes, 1 de diciembre de 2009

Me engaño creyendo que pensando en ti puedo acercarte aquí

Que si consigo recordarte te volveré a notar en mi corazón…

Creí... que superponiéndome conseguiría olvidarte,

Pero no es verdad…

Sólo he conseguido alejarte más de mi alma,

Y llorando en tu ahogo que me impide respirar


La luna refleja mi traición… lo mucho que te he negado,

Y ahora, esperando, que uno solo de tus silencios

Llegue a mi aliento…

Ah… si siquiera rozara uno de tus recuerdos…

Y pudiera abnegarme en él, pero estoy rota por dentro…

Sólo mentida por la soledad

Sólo sabida por la ternura que me despiertan tus manos,

En un sueño, del que despierto abandonada

Lo más cruel es que vierto tus lágrimas,

Siento tus quiebros,

Rompo tus pactos,

Sufro tu palabra












A cada tiento, a cada relámpago

Que enciende el cielo desierto,

Nado en tus súplicas, rimo tus rezos,






Lo más extraño es que vibro tus miedos,

Y cumplo tus hartazgos



Lo más triste, amor mío,

Es que tiemblo tus pálpitos,

Y a pesar de ello, no te importa,

Pues eres pájaro….

Que quemó sus alas rápido,

En mi cielo y dejó su huella abrasada

En mi alma anegada de ti

martes, 24 de noviembre de 2009


Desperté en el pretil de tus labios,

Sonriéndose la amargura… por mí tan cerca burlada.

Mis ojos escriben poemas en blanco,

Desde el lugar donde se abisman el sexo y el sentir

Cuando la ternura se vuelve un cálido espanto.

Exhalando las palabras que se inmolarán de nuevo.

De una noche.

Re-vaciada, convexa.

Extraña. Fría. Ahuyentada.

Porque ya no existe.

Porque ya está dentro, implícita.

Porque ya es zozobra, porque se ha ahogado.

Porque es un grito y es funesta.

Porque se vomita, porque se traga.

Porque se pega a los cuerpos.

Porque se castra. Porque se renuncia.

Porque se empuja. Porque se coarta.

Porque se detesta. Porque se ama.

Porque se cohíbe. Porque se exalta.

Porque se acaba. Porque es etérea.

Porque se devora. Porque se aleja.

Porque se amortaja. Porque nace muerta.

Porque se absorbe. Porque es arrancada.

Vilipendiada. Porque se hace nuestra.

Eterna y volátil,

Violada y violenta.

Es poema.

jueves, 19 de noviembre de 2009



"El beso de medianoche, no es un beso cualquiera. En él se concentran las esperanzas y el romanticismo de todo el año. Y ese beso super valorado que requiere tantas llamadas, sms, planificación, prisas y copas para que se haga realidad se da en un momento en el que el tiempo salta a la palestra. En el que se hacen evidentes el peso del año que entra y las oportunidades perdidas del año que se deja atrás. "


Él no le devolvió la sonrisa, se acurrucó en su pequeño espacio, y se hizo visible ante ella sin prejuicios. Como si de pronto se agolpasen aquellos pequeños momentos de soledad compartida, y esas miradas que apuntaban a ninguna parte la enfocaran con claridad. No dijeron palabras, se negaron el desprecio aquel antiguo que planeaba sobre ellos, sentían rebeldía por su debilidad. Y es que, cuando se despidieron la última vez, ambos sabían que era la última batalla que le ganaban al amor. Se puede andar hacia atrás, y recorrer de un golpe toda la distancia que habían interpuesto durante días y días. Ni la música, ni la sensación de vacío, ni el frío de aquella habitación, ni el sinsabor de la decepción, no fue nada de eso. Fue simplemente un deseo invisible que traspasa la carne, el cerebro, que llena todo el pasado de sentido, el que en su fantasma cupiera toda la realidad. Y sí, es vulgar el ser humano, después de todo, sólo busca matar la ausencia, la indiferencia del ser amado con cualquier pretexto. Pero somos tan extraños, tan cínicos, que osamos mirarnos en el espejo después de haber consumado la traición de olvidar.



lunes, 26 de octubre de 2009

Carteo urgente

Quizá podría decir que he vuelto... pero no lo he hecho del todo... sí, a las palabras, a ese éxtasis que causan cuando revelan la soledad más íntima... a esa huella que dejan cuando se van y se despiden del deseo, de la búsqueda... en ese sentido, he vuelto, a recuperar la nostalgia, la impetuosidad, la bravura que perdí en días de calma... ahora, que las palabras rozan mis oídos sordos, y graban en mis ojos su fuego abrasador... sólo dentro de ellas me cierno en la oscuridad de mis versos... tan lejos de la idea que niegan declarar, pero es la razón verdadera de su regreso... las inútiles, las palabras que me diste un día antes de partir, y tu corazón encerrado en un sobre, ese regalo que me diste, que sólo puedo repetir y escuchar... las absurdas, las viejas y rasgadas palabras de calor, las del secreto que más celosamente guardas, las que húmedas, resbalan, por el desagüe de tu ilusión... esas que acorazas de resentimiento, esas que suplican mi no silencio, mi no huida... y que sólo nos pertenecen a nosotros, porque ya se han deshecho, inconclusas, al pronunciarse, escritas.


miércoles, 22 de julio de 2009

Del cuerpo borrado

Encontré este documento navegando, acerca de la captación del instante borrascoso donde el cuerpo choca con la imagen, y viceversa.. de la captación de ese momento en la retina, del "amar es ver" que identificamos como causa de nuestra fascinación por el cine. Del descubrimiento de nuestra impostura en la desnudez de la pantalla, del pensamiento... en la mordaza que nos pone la cámara cuando nos enfoca, y aprisiona nuestro deseo, y nos desplaza... del cese de nuestro sueño, raído y real, corrompido por la represión... del goce del cuerpo y su extensión fantasma, que deambula por todos los recuerdos... del cuerpo borrado durasiano, que vuelve en cada flash de la película, sustraído.

Noche decrépita

"Yo también necesito amar", decías...
rebelándote a las vísceras de lo real
Intersectando con la vida

El despoblarte de sueños, un día,
tan aciago (una mujer persevera en mi memoria,
que fue madre y dejó en silencio su ronca respuesta.)

¿Adónde ha ido aquel puñado de recuerdos?
como canicas relucientes en tus manos,
se escaparon...

Adónde vas,
testigo de la soledad que barrí un día,
a los jardines del desencuentro,
de la ausencia- donde un sol pálido hace de luna,
y unos ojos tristes de estrellas, hundidas y boquiabiertas.-

Tan consumida está la noche,
que no emite oscuridad,
sólo una paz ambigua y siniestra,
fugándose en la brisa que pasa por el rostro.

Tan ajada está la noche,
que arruga su cuerpo en prematura claridad,
y llueve un polvo seco despavorido del cielo

Esa urdible levedad
que traza la aurora cuando adviene
nos dibuja el gesto extraño.
Esa insólita premura
que atenúa el cáncer de lo cotidiano,
la muerte de la poesía

.Esa urgencia de amar,
y esa indolente criatura llamada Olvido,
aún más urgente,
tan falsa como la suerte de estar vivos.