viernes, 27 de marzo de 2009

Otra noche será

Siento que la felicidad me hace recordarte

invadiéndome el corazón:

fue tan fuerte la percusión que hiciste en su alma en flor...



Otra noche extravagante, será...

en descabaladas sonrisas

Otra noche será

yonqui de la ilusión,

de cada minuto de amor

que me aisló de la realidad, deformada.



Otra noche, firmes tus labios

a la hora de decir adiós,

y tus ojos, negando el incendio de miradas.



Sé lo inútil de la música, de su fantasía,

de tu presencia en la mía,

que se desdobla en el espejo interior.

De qué sirve la utopía sin prometerse nada

la ironía de tan dulce encuentro,

cuando más nunca diremos de vernos igual



Recibiremos noches, jeroglíficos estelares

perspicacias de amar de nuevo

lágrimas disueltas dejaremos:

Es tan duro viajar a la continuidad sin ti

Ver avanzar el cielo y divisar su tristeza como un reflejo de nube

Tener la certeza de desaparecer contigo

sin saber si voy a respirar o estoy ahogada en el silencio


Otro sueño y descubrir

que tú me esperas en el contiguo

armonizados los destinos,

pero ignorados por nuestra elección

Ahora se evaporó


¿ De qué sirve premeditar olvidarte

si eres incólume a esta razón ?

lunes, 2 de febrero de 2009

Aérea

"A ti, la dama
la audaz melancolía
que con grito solitario hiendes mis carnes ofreciéndolas al tedio.

De las brasas del ensueño solo me quedan las cenizas de una sombra de la mentira que tú misma me habías obligado a oír."


(De la inolvidable película Léolo)


Tu distancia es sombra de lo que eres,
ráfaga que pasa por mis ojos vulcanizados
dejándolos mudos:
no te desangran más que silencios.


Tu distancia es eco que se golpea en mi cerebro
por un destino apócrifo


Tu distancia es invicta,

-tan obscena-
que baila en la mirada...
Burlándose de nada.

Tu distancia es circular:
en ella puedo caminar sin subterfugios


En mi aguacero interior
aunque se vista de razón,
-cómplice-
tu distancia es grotesca siempre,
una jaula vacía,
donde se ausenta tu doble palabra.





domingo, 18 de enero de 2009

Vaciada Memoria

" La vida parecía estar llena de cosas similares a la orquídea fantasma, fascinantes para la mente y cautivadoras para el corazón, pero un poco fantásticas, efímeras e inalcanzables..."

("El ladrón de orquídeas")

La soledad es lo único que no huye por las venas, las palabras flotantes del poema, aún.
Flores desiertas de perfume, porque no han poblado el silencio.
La intimidad es humillada, cuando el amor la descubre.
Los juegos anuncian la amenaza de ternura.
La pieza falsa que te sobra, sin la que serías sólo Real.
No más tapar agujeros con verdades que invente.
Sólo importa lo que no se puede decir.

La arquitectura de un paisaje, en el que sólo el aire agite su regocijo, sueño verde oscuro.
Nubes apocadas, esperando ser barridas, absorbidas por miradas fraudulentas.
Soles frágiles, aguardando ser descritos tras inviernos en penumbra.
Díscolos transeúntes que atosigan cuando pasas: desconocidos pájaros.
Tiempos abrasivos, instantes que reservas al olvido por si te hicieran falta, minúsculos segundos al calor de una tenue sonrisa que ya respondiste. ¿De dónde vienen tanta premura, tanta urgencia? Anodina lluvia. Voluptuosa imaginación:
Vaciada memoria.

jueves, 8 de enero de 2009

Empiezo y sigo por donde lo dejé. Advierto que este ya no es mi libro, ni mis palabras, ni mi loco silencio, sólo un viaje a las entrañas de la realidad. Viaje sin apariencias, viaje en lo desnudo de la imagen. Prepárense para vomitar si fuera necesario, prometo marearles en este viaje circular, abrochénse las ganas de llorar, que no hay lugar para detenerse. Olvídense de recordar, este es un viaje por los graffitis de la ciudad, por las frases que miran sin leer, por las escenas que ignoran a diario, por los sueños que se averguenzan de soñar. Excítense si gustan, pero no se corran, este no es un viaje de placer y podrían molestar a los tripulantes... no prometo no dejarles indiferentes, somos títeres del maldito sentimiento, pero estos viajes también son apto para muertos vivientes.

Preparados, listos, ya...



miércoles, 10 de diciembre de 2008

sábado, 29 de noviembre de 2008

Felicidad Clandestina


Yo me sabía un cuento que siempre empezaba igual.

Me lo contaba una señora llena de prejuicios

acerca de la vida, de Dios y las costumbres:

El masoquismo de la disciplina y la buena educación.
Ella engañó a mi madre con la misma historia -falacias franquistas-

Y después ésta se cansó

y se marchó de aquella casa llena de pesarosos recuerdos,

siempre en el mismo lugar.

Una y otra vez la abuela tenía que recapitular

Para ocultar la inexistencia de aquella felicidad clandestina

que no la dejaba dormir en paz, ni a ella ni a la resabiada niña.

Pero en el fondo, eran capítulos tristes…

( No sólo una vez lloró apretada a la almohada

Cuando descubrió que soñar también era partir,

También era perder el conformismo. )

Pero la soledad de la infancia es ignorada:

Aún así descubrió que soñar tampoco era gratis,

pues la decepción se cobraba sus intereses.


Pensar era ser castigada,

Asumir el desprecio en los ojos de los demás,

Sobre todo en la navidad.

Temía a esa época

porque era, paradójicamente, cuando más patente se hacía el desapego familiar.

Era cuando veía pelear más a sus padres con sus hermanos,

que aprovechaban ser del mismo linaje para permitirse el lujo de humillar.

Esa decadencia, visible en los cuartos de estar

y en regalos sin reciprocidad de intenciones.

Sentirse desplazados del espíritu conciliador y fetichista,

no era una novedad, tanto tiempo perdido en esa lucha por ser reconocido, querido.

Esa armonía sostenida a golpe de talonario, de besos de Judas.


Una vez oyó secretos detrás de la puerta,

y sintió toda esa hipocresía al descubierto,

fue como ver un cuerpo viejo desnudo.

Entonces se hizo adulta prematuramente,

se desmarcó de la superficialidad y empezó a ser solitaria.

Para entonces ya construyó una lógica sostenible:

Si no creía más que en el polvo que vuelve al polvo,

¿qué más podía esperar?

Fornicaciones encubiertas del mundo adulto,

Masturbaciones de la pubertad,

Fecundaciones sin amor de generación en generación.

Y un lacio romanticismo que pintaba en su cuarto de sombras…

Cábalas.


Secó sus lágrimas y escuchó la historia sin rechistar.

Y después se escapó a buscar las muñecas de su madre,

Y las encontró prostituidas por el tiempo.