martes, 20 de marzo de 2007

Aún espero respuesta..











ZAGÜÁN

"De niño aprendes que

los cuentos no son ciertos,

que bellos son los sueños,

y que los sueños, sueños son.

Tan ciego es el dolor

e inquieto es el destino

que calma ahora mi voz

la espina que me atormenta

Comienzo a caminar.

Es dura la verdad

del mundo de la gente

que no mira atrás

Aún espero respuesta

Un gesto de voluntad

Debe seguir despierta

la llama de mi corazón

El tiempo pasa y vas

haciéndote el camino

Atrás queda el recuerdo

Atrás queda el olvido

Es duro caminar

Es duro para el niño

del mundo de la gente

que no mira atrás

Aún espero respuesta

Un gesto de voluntad...

Mientras lucho entre rejas

Yo presto toda mi ilusión

Sigue estando la puerta...

abierta..."

domingo, 11 de marzo de 2007

Reencuentro





"Aquí el viento dice ha sido, ha sido

Y el mar dice ha de ser, ha de ser

Y el sol dice puede ser, será

¿Y la lluvia?

- Nuestra lluvia sabe todas las canciones.

- ¿Y todas las lágrimas?

- Todas, todas, todas"

Ancho mar de los sargazos (Jean Rhys)




Transcurro en declive por la ciudad


- descalza - de fulgores paulatinos cedidos a la ventura


Esta noche en que vaho tiene el alma


y marañas de sueños van trezándose


a mi paso, con el viento...




Un sopor que ablanda mi sentido,


maternal- la caricia de luz desnuda


se funde en mis párpados...


Labios que avecinan surtidores de palabras,


rostros tensos entre flashes de emociones equívocas...


Axiomas de ternura, en esquivos ojos


que ondulan entre la timidez y el odio...


Roces -de extraños- vehementes


que juegan a entrelazar su destino




Y- velada- la virginal angustia

oculta en el olvido

Aprendida la maquinal tristeza

que cabe en el mismo puño

solo basta con mantener la mirada perdida...

para, detrás, hallarte a ti, frente al sigilo del mar,

y la mansedad de ese páramo azul desleído en tus pupilas...



















jueves, 8 de marzo de 2007

El libro de la almohada


PODRÍA ESTAR MÁS SOLA (Emily Dickinson)


Podría estar más sola sin mi soledad,

tan habituada estoy a mi destino,
tal vez la otra paz,

podría interrumpir la oscuridad

y llenar el pequeño cuarto,

demasiado exiguo en su medida

para contener el sacramento de él

No estoy habituada a la esperanza,

podría entrometerse en su dulce ostentación,
violar el lugar ordenado para el sufrimiento, sería
más fácil fallecer con la tierra a la vista,

que conquistar mi azul península,

perecer de deleite.
El libro de la almohada
The Pillow Book (cuyo título hace referencia a la costumbre japonesa de guardar en las almohadas, que eran de cerámica o de madera huecas, los diarios íntimos) es una película -casi poema- de carácter iniciático dirigida por Peter Greenaway en la que Nagiko -narradora y protagonista- va contando su proceso de aprendizaje. Proceso que se simboliza en el paso de ser soporte de escritura a convertirse ella misma en "pincel"; y que tiene, como etapas intermedias, el conocimiento del amor, de la muerte y de la venganza.
En cuanto a la forma, sigue presente la constante necesidad de Greenaway de romper con el lenguaje cinematográfico tradicional. En este caso, la ruptura se realiza por medio de la yuxtaposición simultánea de imágenes –recurso de clara filiación nipona, perceptible no sólo en su lengua, sino también en su literatura (téngase en cuenta que la composición poética nipona más popular es el
haiku, uno de cuyos principios es la contraposición de impresiones)-. Esta técnica tiene como función completar o adelantar lo que ocurre/se dice o va a suceder.
Hacia la mitad de la película, se hace una cita del
Makura no Soshi que, en cierto modo, la resume:
Dos cosas no nos han de faltar: las delicias de la carne y las delicias de la literatura.

lunes, 5 de marzo de 2007

Atlántico..




"No hay viento más salado que el del Atlántico. Inflaba la vela, golpeaba el foque y las sienes,


hacía entrecerrar los ojos y dejaba en los labios un acre sabor de yodo. Él había ido a buscarla a


la estación y habían embarcado en su velero tipo cáscara de nuez, ancho, cómodo y sonoro bajo


las ráfagas de viento, como un violoncelo de caoba bañado por el sol declinante de la tarde. Las


olas nacaradas bajo los rayos anaranjados, la espuma que rociaba de polvo plateado y los reflejos


metálicos del cielo daban al agua un aspecto sólido.


Excesivo y lleno de rechazos, fogoso y austero como su océano. Ella había aprendido a aceptarlo


sin palabras, solo mediante una tímida y encantada tensión de los ojos y los pómulos. El viento


seguía desorientándola y puso pie en el pontón con esa expresión extraviada de los navegantes


que los de tierra adentro toman por esnobismo cuando no es más que el aturdimiento natural de


un pájaro de las viñas perdido entre las gaviotas, embriagado de oxígeno y de luz.


Las margaritas que crecían entre la hierba y los geranios en sus ánforas estallaban sobre ese


fondo gris y azul pálido, mientras un cielo inmenso, de tonos escarlata, cortaba la insipidez de la


tierra y el mar. Había empezado la puesta de sol y pronto sus brasas iban a hacer invisibles a los


hombres, las casas y las plantas. No había nada, se estaba solo en una película que flotaba en el


cielo naranja, granate, añil. Esta isla no era más que un pretexto para vivir en el cielo."



Julia Kristeva, "los samurais"


domingo, 25 de febrero de 2007

Amor en mano


"Mis dolientes pensamientos
Flotan leves, sin concierto,
Como, al dormirse los vientos,
Las algas, cabellos lentos
De las aguas que ya han muerto."
F. Pessoa

Se dispersó la aspereza de un cielo raso:
nítida, ella, en la distancia que le irradió un sueño
a una mirada astillada en el olvido...

Recuerda que recuerda
-amor en mano- la vida sumergida
en su corazón sesgado

Camina- hollando su tristeza,
augurando desvelos, insinceras verdades,
agitada por la Eterna Brisa...

Ella-que sueña,
cernido espacio plegado por nubes
que la juzgan

Ella,- que sueña que la sueña-
despierta, hallando resplandores
privados de emociones

Cambiada- acompasada por tecleos débiles,
martilleos de teclas bicolores
Revelando silencios y armonías...

No se esconde- por último, se muestra-
con arrogancia en el asombro que dibujan
unas sombras pintadas por el aire...

domingo, 18 de febrero de 2007

En la dársena de un recuerdo...




Difuso en la textura de ilusiones

Cabizbajo en las palabras de la lluvia

A veces, hermético a memorias de claro ensueño

Doblegado por preguntas yuxtapuestas…


A veces diseño consignas de silencio

Con algún alma ausente como la mía

Y me albergo en la rabia de la niebla

En la falsedad de la entereza…


A veces, camuflo con vano empeño

Lo fugaz de mi estéril sonrisa

La sorpresa de mi desengaño

Lo nimio de mi decadente paso…


Oprimo el miedo con sequedad violenta

Y libro el goce sin dar suspiro

- sin amor, sin súplica, sinsentido-


Pero a veces, solo a veces,

Tiemblo en la dársena de un recuerdo

y me vence el sopor de una Certeza

jueves, 8 de febrero de 2007

"El oscuro mirar de la partida"




"Cuando sepamos si es cobardía o valor,




oscuridad o inteligencia, lo que reina en el espíritu del




que busca la muerte, del suicida, sabremos qué




debemos a la vida y qué nos debe rendir ella. O




viceversa. Mas en aquella hora nuestra tan escatimada,




tan retardada, tan intensa y breve, tan oprimida por la




sombra del futuro, nuestros seres en piedad única de sí




mismos... la llamaron a la de oscuro paso a la fría y pálida, que sopla de los cercos de las rosas, de las mejillas




del teñido pétalo, y crispa nuestros ojos y bebe nuestra pobre mirada de partida, el oscuro mirar de la




partida."




Macedonio Fernández


Temblor de sombra


Debieran ser trasfondos superados

De incertidumbre tus irisados ojos

Debieran ser, costumbre en tu memoria

Recuerdos coplanarios,

Que de una vez, deshojaron con tibios roces tu amargura


No debiera volver a conducir el tiempo

Hacia aquella calleja umbría,

Ni esfumarme más en mi silencio

Como eludiendo una avalancha de ilusiones

Que se adviene con el pulso de una estrella…


Es tan fácil

Cursar el amor con inocencia de rayo

Tildar las palabras de cruentas

ruines verdades

Con aplomo bravío, exhalar todo el misterio

En el envés de un instante

Y trocar lo que antaño fue luminiscencia

En temblor de sombra…


Sí.

Duele porque es mentira

Y retumba en el olvido del sueño



Carmen O. Páramo