domingo, 7 de febrero de 2010

A veces quiero mirarte- decías-

y yo te leía absorta mientras

tú me mirabas detrás de las palabras

-tan abstracta-

Te espiaba en tu asombro.

Mientras te prendía

en mis manos- una tarde de invierno,

un viajero...-


A veces quisiera mirarte,

descarnarme en la hondura de tus ojos

Haber inventado tu frente

donde escapan pensamientos:

-ola, silencio, estrella...-

Zozobra significante.



A veces quisiera mirarlos

-Oscuros como agua de río-

en su transfondo,

advirtiéndome desnuda

- pues sólo así se sueña: se poetiza-

advirtiendo que sólo te retrato tenuemente..


Porque sobrevuelas, eres cometa triunfal

silbando en el viento sideral:

así te dibujas en mis retinas, tiernamente

Tú, que conservas el olor envejecido de las algas,

que posees el verdor de los rayos de poniente

que en el mar se angustian


A veces quisiera mirarte desde mis labios,

para que te hablaran mis suspiros

de faros y siniestras claridades:

el amor en cada horizonte que dejamos perderse...


Y a veces, quiero rescatarte

del imposible, Olvido, recordando lo que eres,

agua que dejé correr en mis brazos algún día,

tan deslealmente:

Sólo tú, Fantasía real,

que puedo amar

a ciegas con el destino

siempre en la espectral soledad en que me sumiste.

miércoles, 13 de enero de 2010

Mar de lágrimas

Llueven silencios exhalados,

Contristes

En la ventana rompen su hora,

Vacuamente…


La desidia se me instala en las manos

En los bolsillos

Se ha aplastado en mi cara como una huella

Como un cuchillo



Llueve en la luna honda,

En los espejos, en la caricia de una ola,

Que me ahoga


Inhibo el instante, se me queda en el costado,

El tacto incesante

de las palabras que gastaron su destino




Y es verdad… no entiendo mucho,

Pero las cosas son lo que parecen,

Y sólo sé lo que escribo,

Entre medias, sólo vaga el olvido olvidado










Llueve en la mirada,

Un mar de lágrimas que desbordé

en sol y sombra

un mar que me despoja de tu lado

me balancea en las sonrisas del pasado

Sin forma

Sin hálito, sin fe,

Sin sentido




¿Qué diremos a los sueños.

Qué a los ritmos fugitivos del verso,

A los ínfimos momentos de exceso,

De ilusoria vida?

Tan sólo, dulcemente,

Puedo encontrarte en cada hueco

De mi cuerpo, en cada segundo que pasa y expira

Pensando que no me miras, y que aún así puedas verme

Como si mansamente danzara el tiempo,

Como si fueran ciertos los sueños falsamente

Y apuñalaran su suerte

Entre tu mundo y el mío, solamente.

lunes, 28 de diciembre de 2009

lunes, 21 de diciembre de 2009

Tríadas




Pérdida, zozobra, costumbre.

Miedo, furia, tristeza.

Amor, estiércol, deseo.

Ira, noticia, secuestro.

Nostalgia, urgencia, suerte.

Llamada, ausencia, silencio.

Palabra, música, estruendo.

Lágrima, espejo, defecto.

Belleza, coraza, viento.

Pudicia, contraste, reflejo.

Estatua, mirada, arpegio.

Lluvia, llegada, secreto.

Volátil, cadencia, misterio.

Nieve, pisada, cautiverio.

Humo, grabado, ceniza.

Rescoldo, muerte, duelo.

Frágil, usura, soplo.

Rima, dardo, quiebro.

Mirada, eterno, cárcel.

Luna, onda, sueño.

Labio, carencia, sigilo

Cuello, fragancia, señuelo.

Morada, siglo, océano.

Tiempo, caricia, sepelio.

Nube, distancia, olvido.

Vértigo, demencia, ciénaga







jueves, 10 de diciembre de 2009

Días Extraños

Si hoy no bebes mis labios no podré seguir...

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Vértigo de ti


Plagado de sombras

discreto como una caricia fronteriza

entre la soledad y el deseo


Rabioso como una furia triste

que planea sobre el pequeño universo.

Cábalas de ti,

silencio que avecina asombro,

quietud, pudicia.

Vértigo de ti.

Tu real se abre

como una flor impasible

en mi alma.

Ultrajada y virginal

al mismo tiempo,

mis ojos se hundirán en tu silencio.

Mis lágrimas tienen tus suspiros

clavados en su centro,

mi abandono tu música lejana.

Vértigo de ti

sentirán mis manos cuando te pronuncien

en el soplo del instante.

Serás visión aborrecible y amada

en mi mirada funámbula.


Rozará mi sueño la costumbre

el ritmo del miedo

que devora mi corazón sediento de ti.


Te busco y te encuentro

en vórtices del pensamiento,

en cadencias de mis dedos al tocarte.

Nuestra unión viene tan vieja

de una distancia que nos separa océanos,

de un destiempo que nos cruza una y mil veces


Pero llegas extraño, como una predicción clara

al país de mis desencantos...


Vértigo de ti,

de tu suerte trazada en mi destino,

ignorada por mi cuerpo,

rota por tu acento cordial y simple.

Tan único.



El calor que te ofrezco traspasa mi amargura

nace de un muerto corazón

que te necesita, que te duele ausencia.

Indigna esperanza,

agotada y hueca,

por fin te doy tregua.