viernes, 21 de noviembre de 2014
¿Y qué más podría decir? Si ya estaba dicho todo entre ellos. Si doblaba las palabras como cajas de cartón, y las encerraba en su mente. Si lo escuchaba horas, en su voz interior, y le guardaba tan hondos sentimientos. Todo eso debía estallar, solo que como un silencio de voces rasgadas, despeñándose. Entonces fue cuando él la vio, ya no como antes, sino como una nueva y tierna costumbre. Y por primera vez, pronunció su nombre, bautizando aquel sonido maravilloso en su voz.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
"En torno a tus más dulces fuentes
revoloteó mi corazón."
Else Lasker-Schuler
Había olvidado el sabor de tus labios
prodigiosos de desencanto
mudos de deseo, ahora,
en su feroz desengranaje.
Te desembarazas, en un silencio terrestre,
de los gastos de amor inútiles,
desfondado en la hojarasca del olvido.
Y te espero, en cada nula caricia
en cada gesto insensible, corrompido.
Sí, ya sé que no había tiempo.
Que un nuevo discurso inventarás
pero ya sólo deja que me mire
en las palabras salvajes
Cuando te pienso en otro mundo,
mi tiovivo de tristeza,
rueda nuevamente,
y es curioso que me sonría,
mientras serenamente camino.
revoloteó mi corazón."
Else Lasker-Schuler
Había olvidado el sabor de tus labios
prodigiosos de desencanto
mudos de deseo, ahora,
en su feroz desengranaje.
Te desembarazas, en un silencio terrestre,
de los gastos de amor inútiles,
desfondado en la hojarasca del olvido.
Y te espero, en cada nula caricia
en cada gesto insensible, corrompido.
Sí, ya sé que no había tiempo.
Que un nuevo discurso inventarás
pero ya sólo deja que me mire
en las palabras salvajes
Cuando te pienso en otro mundo,
mi tiovivo de tristeza,
rueda nuevamente,
y es curioso que me sonría,
mientras serenamente camino.
sábado, 20 de noviembre de 2010
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Qué ridícula fui… pasajera con un boleto acabado
a tu corazón, ese dique imposible de alcanzar
En el patio de mi deseo, deambula la ignorancia,
Tan vasta y sola
Ya mis manos, se gastaron en caricias fantasmas,
En tráfico de ausencias.
Y el mar cruza mi cuerpo, abisal…
Ay, qué dañinas sus lágrimas por mi espalda…
Ya quebré las hojas de tanto andar por ellas,
De tanto que quemé esta ruda soledad de olas
Mis ojos gravitan en su arácnido silencio
Absurdos de confín y nudos
Violento amar sin tránsito al olvido
Esperpento de sexo mudo y su extraño espejo.
Gasto de números, de días sin su hora ni su papel secreto.
.
a tu corazón, ese dique imposible de alcanzar
En el patio de mi deseo, deambula la ignorancia,
Tan vasta y sola
Ya mis manos, se gastaron en caricias fantasmas,
En tráfico de ausencias.
Y el mar cruza mi cuerpo, abisal…
Ay, qué dañinas sus lágrimas por mi espalda…
Ya quebré las hojas de tanto andar por ellas,
De tanto que quemé esta ruda soledad de olas
Mis ojos gravitan en su arácnido silencio
Absurdos de confín y nudos
Violento amar sin tránsito al olvido
Esperpento de sexo mudo y su extraño espejo.
Gasto de números, de días sin su hora ni su papel secreto.
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domingo, 19 de septiembre de 2010
Cala
Se acaba el verano... una brisa socava el horizonte. En la orilla las viejas piedras que conocí en la niñez, son las mismas palabras, la misma huella ruda. El sol transpasa los ojos, y la luz un septiembre mortecino, ensombrece de repente el mar. Las olas hablan del olvido que creció en sueños muertos inusitadamente. Y esta herrumbre en el alma insuflada de viento y sal.
Despidiéndote tantas veces, tu desdén pobló mis días de maliciosa ilusión. Y ahora que nadie te espera, quedan vestigios de amor en tus rocas clavadas en mi memoria, en tu cielo cada vez más descolorido, en tus gritos ahogados de gaviotas. Tormentosa siempre, ríes, yo te escucho, brazada a brazada, zarpazos a la soledad. Cómo me llamas al mecerme en tus aguas, en las que hundí mis lágrimas más íntimas, de rebeldía hacia ti.
Despidiéndote tantas veces, tu desdén pobló mis días de maliciosa ilusión. Y ahora que nadie te espera, quedan vestigios de amor en tus rocas clavadas en mi memoria, en tu cielo cada vez más descolorido, en tus gritos ahogados de gaviotas. Tormentosa siempre, ríes, yo te escucho, brazada a brazada, zarpazos a la soledad. Cómo me llamas al mecerme en tus aguas, en las que hundí mis lágrimas más íntimas, de rebeldía hacia ti.
martes, 31 de agosto de 2010
Soy sucia porque te quiero.
Besos que darse en las heridas.
Soy sucia porque te quiero.
El resto es mentira.
No es tan fácil,
pero me dueles en todas partes:
Amar es ver.
Mi verso es oscuro, simple, sucio también.
Mis manos en tus bolsillos,
mi boca en tu cuello,
lo inverso de mí en tu hombro,
el olor del viaje en tu pelo,
fugitivo, tu cuerpo a mi cintura
en su cárcel
Atrasas los latidos,
la luz buceando al silencio,
las horas perdidas del mar.
Soy sucia porque te escribo
incluso en los ojos,
fijo cada sombra que hacen tus pupilas
cada nuevo color de tu voz en mi oído,
cada pliegue que nace en tu espalda,
ya lo adivino y escondo.
Soy sucia porque borro tus huellas,
para nacer hallándote,
para no esperarte,
para correr siglos atrás sin ti,
y crecer inventándote,
en espuma de ausencia,
dama invisible y hueca.
Soy sucia porque camino,
para huir del surco que abren tus caricias.
Porque si camino, no pienso,
y si no pienso, respiro
el aire en que imposible, existes.
Besos que darse en las heridas.
Soy sucia porque te quiero.
El resto es mentira.
No es tan fácil,
pero me dueles en todas partes:
Amar es ver.
Mi verso es oscuro, simple, sucio también.
Mis manos en tus bolsillos,
mi boca en tu cuello,
lo inverso de mí en tu hombro,
el olor del viaje en tu pelo,
fugitivo, tu cuerpo a mi cintura
en su cárcel
Atrasas los latidos,
la luz buceando al silencio,
las horas perdidas del mar.
Soy sucia porque te escribo
incluso en los ojos,
fijo cada sombra que hacen tus pupilas
cada nuevo color de tu voz en mi oído,
cada pliegue que nace en tu espalda,
ya lo adivino y escondo.
Soy sucia porque borro tus huellas,
para nacer hallándote,
para no esperarte,
para correr siglos atrás sin ti,
y crecer inventándote,
en espuma de ausencia,
dama invisible y hueca.
Soy sucia porque camino,
para huir del surco que abren tus caricias.
Porque si camino, no pienso,
y si no pienso, respiro
el aire en que imposible, existes.
domingo, 21 de febrero de 2010
Telegramas
I
Internas tu silencio en mí,
se agota nuestra hiel,
se extiende en la sombra de la noche.
Lo real de tu ausencia es que no te has ido.
II
Mi cuerpo se abriría
Como una rosa hacia ti
Volcado a la resignación.
Te escucho en tu olor:
Tu aliento resuena en el vacío
Apoyado en mi oído,
Besabas mi asombro.
III
Cómo leerte mi pecho
Si ya lo borraron tus manos
Manchadas de palabras,
Desnudas de deseo,
Infanticidas
Trémulas, en mi corazón
robaron su timidez,
Su silencio forjado a caricias.
Y tu sexo proceloso,
Guardaba esa lóbrega soledad
que derrama su impudicia
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